Anoche te quedaste dormida en mi cama y la puerta se abrió. Se abrió porque me quedé mirándote mientras te ibas escurriendo en el sueño y mientras resbalabas, me hipnoticé con tu ritmo de respiración profunda, me contenía en el simple roce de espalda y culo, beso de nuca, calor de piel bajo las sábanas.
En la noche azul y negra, dilaté mis pupilas para adivinar esa sinuosa cordillera, sistema penibético de mi cama que me lleva a tu pelo alborotado. Cabeza que me emboba en su forma y en su fondo, hasta manchar de saliva mi almohada.
Sí, se abrió la puerta y pasó el deseo, que me llevó a ese lado donde coge valor todo lo que te nombra y su ausencia es echarte de menos. Se abrió la puerta y la culpa es tuya, porque no me dejaste más opción que arroparme en todas las sensaciones que me provocas de dentro afuera y de fuera adentro: piel de gallina con pulsaciones de arrojar la sangre a los extremos para comprender que se abría la puerta, se abría y la culpa es tuya.
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1 comentario:
Me contengo en el simple roce tu espalda y culo, besonuca, tu piel bajo las sábanas..
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