miércoles, 2 de abril de 2008

Venerando tu cadáver.

Cuando las horas
se ensañan;
mire donde mire,
cielo o suelo,
no encuentro
otro consuelo
que estar dormido.
Soplo,
resoplo
casi quiero
estar muerto.
Muerto no pienso,
no me vendo
al juego
de mis neuronas
con el stock
de tus gestos
y posturas
de escultura.
¡Quién juega
a la ruleta rusa
deshojando
margaritas pochas!
Nos mataste
entre todas
tus banalidades
de me sirve
y no me sirve.
Y yo, que me visto
con calamidades;
mitades de ideas,
calabazas vacías
¡No pude flotar!
Me hundí
en tu ignorarme
No supe sobrevivir
con miedo.
Me condenaste
a matar tu recuerdo.
Ayer empecé
a trabajar
un cadáver bonito
en el intestino
de mis sesos.
Serás abono
de una nueva estación,
de tornillos y tuercas,
de mecanos
en reconstrucción.

No hay comentarios: