lunes, 14 de abril de 2008
¡Qué me cuentas!
- Pero si Vanesa esta de Erasmus en Edimburgo.
- ....Bueno, eso es lo que a mi me han contado.
miércoles, 9 de abril de 2008
¡No te imaginas!
A la mañana siguiente de dejarte aparcado… de despedirnos, me desperté más desorientada de lo habitual y me senté al borde de la cama, donde, como cada día a esas horas, intento pactar con la realidad los límites, y como te digo, cada vez se mezclan más. Me levanté a ducharme y al salir al pasillo vi que del armario sobresalía la decoración de navidad. Enseguida supe que había sido destripado durante la noche y que el espumillón y los intestinos le colgaban víctima de alguna pesadilla que se me había escapado durante la noche. Ya te digo que todo, se va mezclando, y los armarios empotrados siempre son la puerta a los malos sueños, sobre todo si están en un pasillo o en la habitación donde duermes. Recogí el estómago de la navidad esparcido por el suelo y lo devolví a su sitio. Es muy desagradable su visión fuera de fechas.
Salí apurada al trabajo y mecánicamente me arrojé a la parada del autobús, donde desde hace un tiempo, no espero al autobús sino una enorme oruga que se arrastra lentamente como una procesionaria por la carretera, coche tras coche, hasta parar frente a todos los que estamos esperando para ser engullidos todos los días. Esta es una visión que tengo desde hace tiempo, pero que vivo con una resignación rutinaria. El problema no es que fuera a engullirme a mi, sino a una niña con coletas muy dulce que abría los ojos como platos intentando recoger todos los datos que le ofrecía la vida, e ignorante de que iba a ser digerida por un enorme gusano peludo y convertida en seda con la que confeccionaría el tejido de alguna manufactura empresarial. No me apenaba por mi, me apenaba por aquella niña inocente, yo estoy acostumbrada que me devoren todos los días. Cuando subimos empecé con mi jaculatoria recitando los días de la semana al revés y deseando que aquella niña inocente fuera regurgitada del estómago de aquel animal . Sentí una liberación cuando nos expulsó a la altura del Voramar.
Llegué al Hotel ignorando por completo donde estaba la frontera con la realidad, pero haciendo como si lo supiera. Es decir, como casi todo el mundo, tan sólo que yo andaba un tanto más desorientada. Cuando entré en recepción, mis compañeros estaban charlando como todos los días antes de entrar. Al llegar a su altura se callaron y Santi me dijo que el jefe quería verme, que subiera a su despacho. Esperé media hora en su puerta, cuando me hizo pasar, me pidió que me sentara y empezó a decirme que: “todo el mundo comenta que lleva un tiempo muy rara y que hace comentarios bastante extraños, incluido a los clientes.” “Lo siento, no es culpa mía” ”¿A no, y de quién es la culpa?” “Es mi imaginación, por ejemplo: antes de entrar al despacho había imaginado que trabajaba en una gran empresa y que me habían llamado para despedirme” “Bueno, eso no es su imaginación, eso es una posibilidad” “Ve, usted también ha entrado dentro de mi imaginación...Pero ahora estoy pensando que somos novios y que en realidad quieres romper” “Pero que está diciendo, mire, lo mejor es que se vaya a casa y...” “¡Ah, así de fácil después de tantos años!” “Bueno, creo que podremos llegar a un acuerdo...” “Ahora quieres quedar bien, eres un acojonado, sobre todo en la cama picha fofa, pero no me esperaba esto de ti ¡Patoso de mierda, ahí te quedas!” “Pero que dice, vuelva...no, no vuelva, no la he dejado, la he despe....” cerré la puerta y me fui . Desde entonces no sé cuantos días han pasado, confundo un poco todo y realmente no sé si me importa porque quién me dice cuál es la verdad, lo auténtico.
Perdóname, sé que te ha debido doler encontrarme por la calle y que fuera tan absorta que casi no te reconociera, que todo esto no lo puedes comprender, pero cuando imaginas lo que pasa al mismo tiempo que ocurre, tienes una experiencia de lo real que no es capaz de proporcionarte la mejor droga. Sé que el mundo que habita en mi cabeza te parece una locura, que he pasado totalmente de ti y que tengo que actuar con más conocimiento, pero en ocasiones veo que mi conocimiento es tan limitado y mi imaginación... No sé, intentaré concentrarme más. Pero anda, di algo ¡Por qué no arrancas!
lunes, 7 de abril de 2008
El poder, la cultura y los Imperios Romanos.
Enrique Huertas paseaba por Roma. Llovía y estaba calado hasta los huesos, igual que la ciudad. La ciudad que había sido centro del mundo y la cultura. Los restos de los templos y palacios, desafiando al agua y al tiempo, siendo la huella de lo que fue el poder, tal vez el mayor y primer poder mundial que se conoce.
Piedras erosionadas, estatuas amputadas y columnas que sostenían a un imperio. Columnas que se levantaron sobre la sangre de los hombres y los pueblos sometidos durante siglos en nombre del poder y la cultura.
Calado sobre las calles caladas de Roma, intentado imaginar la original grandeza sobre la grandeza en ruinas, Enrique Huertas reflexionaba sobre el poder y la cultura. Pensaba que siempre han ido de la mano y aunque en ocasiones han sido la antítesis y se han intentado destruir; donde ha estado el poder, ha estado la cultura o la cultura ha llevado al poder. Enrique Huertas tenía una idea clara de lo que era el poder, pero qué era la cultura. ¿Los datos, fechas, hechos, monumentos, libros, las ideas, el pensamiento, los números o los números no, que son ciencia? ¿Lo que ha llevado al hombre a la cúspide desde donde ha dicho que somos iguales, pero no lo somos, que somos hermanos, pero no lo somos, que somos libres, pero no lo somos? ¿Lo que ha hecho que el hombre se ponga a la vanguardia de todos los avances y en nombre del avance, del poder y la cultura se hayan sometido pueblos, cometido genocidios y dominado el mundo? ¿O es cultura la belleza, la idea, lo descubierto bajo la piel de todas las cosas, filtrado a través de los ojos de los hombres, los que aprenden y los que enseñan?. Pero Enrique Huertas no cree en la revalorización, ni en el precio o desprecio impuesto por el poder a la cultura. No cree en las condiciones que impone el Imperio Romano, construido sobre el anterior Imperio Romano, igual que cualquier Imperio Romano y que viene del primer Imperio Romano. El primero que ordeno cómo debía ser y plantó un templo para ser.
Enrique Huertas estaba calado, como las ruinas del poder y la cultura.
miércoles, 2 de abril de 2008
Venerando tu cadáver.
se ensañan;
mire donde mire,
cielo o suelo,
no encuentro
otro consuelo
que estar dormido.
Soplo,
resoplo
casi quiero
estar muerto.
Muerto no pienso,
no me vendo
al juego
de mis neuronas
con el stock
de tus gestos
y posturas
de escultura.
¡Quién juega
a la ruleta rusa
deshojando
margaritas pochas!
Nos mataste
entre todas
tus banalidades
de me sirve
y no me sirve.
Y yo, que me visto
con calamidades;
mitades de ideas,
calabazas vacías
¡No pude flotar!
Me hundí
en tu ignorarme
No supe sobrevivir
con miedo.
Me condenaste
a matar tu recuerdo.
Ayer empecé
a trabajar
un cadáver bonito
en el intestino
de mis sesos.
Serás abono
de una nueva estación,
de tornillos y tuercas,
de mecanos
en reconstrucción.
