martes 4 de marzo de 2008

Vivir Intensamente Según Millas

Uno de los mitos más dañinos es el de "vivir intensamente". Por vivir intensamente suele entenderse pasar mucho tiempo en la calle e ir de un lado a otro bebiendo o haciendo cosas que dan ardor de estómago. Yo también fui victima de la necesidad de vivir intensamente. "Vive deprisa, muere joven y haz un cadáver bonito", rezaba un eslogan. El problema es que vivir deprisa no garantiza morirse antes. La mayoría de la gente que vivía deprisa continúa viva, pero con úlcera de estómago o piedras en el riñón. Además no quieren ni oír hablar de la muerte. Vivir intensamente no significa nada. En todo caso no significa, como creen algunos, tomar muchos aviones. Durante una época me bajaba de un avión y me subía en otro y era la vida menos intensa que cabía imaginar. La intensidad llegaba cuando menos la esperabas y en los lugares más sorprendentes. Un día bajando las escaleras de la UJI me crucé con un individuo cuya mirada no he logrado olvidar. Se detuvo delante de mí y estuvo unos segundos observándome. Aquello fue muy intenso, aunque no sé por qué.
Los sucesos más importantes de la vida son absurdos. El sentido es un adminúsculo digno de un "todo a cien". Las personas que presumiblemente han vivido de forma intensa te cuentan sus correrías a modo de historia. Quiere decirse que han necesitado hacer una reconstrucción que dota de coherencia a lo incoherente. Las mejores conquistas sexuales, por citar un campo que todo el mundo suele considerar excitante, son siempre casuales. Es el recuerdo lo que lo convierte en una novela. Los profesores aseguran que los jóvenes no comprenden los procesos históricos, pero quién los comprende. La historia de la humanidad no tiene ni pies ni cabeza, de modo que lo raro es comprenderlos.
Escribimos y leemos novelas porque nos vuelve locos aquello de lo que carecemos: el sentido. La vida es lo contrario de una novela: le sobran casi todas las páginas y si hay alguna imprescindible no sabemos cuál es. Aceptar la falta de sentido: eso es vivir intensamente.